Siete razones sólidas por las que el metal dorado se encuentra listo para una suba importante

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Los siete pilares del oro
Por Jim Rickards, desde Darien, Connecticut
Fede

Siete razones sólidas por las que el metal dorado se encuentra listo para un quiebre importante…

Vamos al grano. Cada “pilar” es una razón que solidifica los argumentos que defienden invertir en oro.

Algunos de ellos coinciden con otros en algunos puntos. De hecho, no sería descabellado decir que muchas de las razones por las que uno debería poseer oro en realidad están interconectadas en varios puntos. Sin embargo, es totalmente posible detallar siete ideas diferentes.

Éstas son:

1: Precios del petróleo en aumento

Si llenaste el tanque de tu auto con gasolina en los últimos 9 meses, no dudo que te percataste de esto. Esto pasa en Estados Unidos, pero también en el resto del mundo, porque el petróleo es un precio global con ramificaciones globales. Desde 2015 hasta finales de 2017, disfrutamos un respiro de tres años de los días en los que el petróleo estaba a US$100 el barril. Pero ahora el petróleo ha decidido despegar una vez más.

Desde un precio en el rango de los US$40 hace solo seis meses, ahora el oro negro está entrando a los US$70 por barril –y el pronóstico apunta a precios aún más altos. Claro que cuando hablamos de petróleo hablamos de energía, lo que significa que precios más altos en el barril de petróleo se traducirán en costos más altos para prácticamente todo –no solo lo que pagas en la estación de servicio.

La energía más costosa será un factor esencial en la inflación que tomará lugar en la economía estadounidense, y que se “exportará” al resto del mundo. En otras palabras, te costará más conducir tu auto, a los granjeros les costará más cuidar sus cultivos, lo mismo para los camioneros a la hora de transportar bienes y para los negocios a la hora de comprar suministros que vayan desde pintura hasta tejas.

Eso subirá los precios de toda la cadena de la economía.

Los precios más costosos de la energía son el tipo de inflación que se vivió a mediados de la década pasada, durante las alzas del petróleo previas a los niveles por encima de US$130 por barril que vimos en 2008. Sin embargo, luego los costos de la energía fueron aplastados por la “deflación importada” de bienes foráneos a precios bajos gracias a la toma de deuda y la emisión descontrolad de dólares. Pero ese truco ya no funcionará más. El mundo no ha experimentado una inflación energética asfixiante en tal vez dos generaciones completas, desde finales de los 70s y principios de los 80s. Pero cuando los precios más altos del petróleo finalmente lleguen a escena, el efecto dominó inflacionario a lo largo y ancho de la economía global terminará por golpear al dólar. Y esto se verá reflejado en cotizaciones más altas para el precio del oro.

2: Tasas de interés en aumento

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos (CBO, por sus siglas en inglés), los intereses de la deuda nacional es una de las secciones de mayor crecimiento en el actual presupuesto federal. De hecho, para 2028 –en solo 10 años a partir de ahora– el presupuesto federal gastará más en pagos de intereses (más o menos un billón de dólares anuales) que en gastos de defensa (hoy en día en unos US$800.000 millones en total).

Las tasas de interés en crecimiento terminarán acaparando la mayor parte del presupuesto federal, desde el gasto de defensa, pasando por el control de tráfico aéreo hasta los parques nacionales. El dinero para el presupuesto simplemente no alcanzará, ya que una gran parte irá al saldo de la deuda de intereses. Las únicas soluciones posibles que tiene el Congreso son bajar el gasto (¡suerte con eso!) o simplemente aceptar la situación y lidiar con déficits presupuestales más altos todos los años.

Por donde se lo mire, el dólar –y los poderes de la Reserva Federal para “creación de dinero”– estarán en escena para darle trasfondo a todo este desastre. Repito: bajará el poder adquisitivo del dólar y subirán los precios del oro.

3: El petro-yuan

China comenzó a negociar petróleo por yuanes, logrando lanzar reciente el llamado “petro-yuan”.

Estos son los hechos:

China está trabajando duro para abandonar al dólar como la moneda a través de la cual tiene que pagar su petróleo. Usará su propia divisa, el yuan, siempre que pueda. En este momento, los contratos petro-yuan de China son lo que se conocen como “de largo plazo”, lo que significa que los de hoy entran en vigor en septiembre de 2018 (en términos de trading, cuatro meses es “largo plazo”.) En lo que esto se refiere, los chinos están tomando las cosas lento al principio –sin sorpresas.

Sin embargo, la meta final de China es convencer a Arabia Saudita –uno de los tres proveedores principales del Tigre Asiático– de que acepte yuanes a cambio de su petróleo, abandonando así los 45 años de nexo que tenía el Reino Saudí con el petrodólar.

Si el comercio global de petróleo en dólares pierde relevancia, eso sería una señal de que estarían por llegar muchos otros sucesos negativos para el poder adquisitivo del dólar.

Pero hay una buena noticia: si entiendes las implicaciones de lo que está pasando, solo por eso ya estás varios meses adelantados del mercado general en lo que refiere a estos sucesos. Tienes tiempo de invertir en oro y en mineras. Al final del día, la situación es favorable para el oro.

4: Las guerras de divisas

En este momento ya estamos en medio de una “guerra de divisas”.

Este tipo de luchas monetarias están estructuradas alrededor de la comprensión real de que las naciones con armas nucleares no pueden costearse una lucha “a la antigua”, es decir, un enfrentamiento bélico el uno con el otro. Aquí no hay navíos de combate ni aviones caza; sin embargo, las naciones grandes y poderosas aún pueden ponerse agresivas entre ellos. Para ese fin exactamente existen las guerras digitales y los ataques a las divisas de las distintas naciones.

La idea de las guerras de divisas está lista para reventar bajo las condiciones geopolíticas actuales, ya que Rusia y China (entre otras naciones) han estado acumulando cantidades colosales de oro durante la última década. En particular, Rusia es bastante transparente en lo que refiere a sus reservas nacionales del metal –y los voceros del gobierno ruso no esconden en lo más mínimo el hecho de que el oro está pensado como una forma de defensa contra la hegemonía del dólar.

Una de mis tesis sobre las guerras de divisas es que Rusia y China podrían unirse como equipo para combinar sus respectivos recursos de oro y crear una divisa rival al dólar. Si el sistema comercial global tiene una alternativa al dólar, es difícil imaginarse un escenario en el que las cosas estén balanceadas en favor de la divisa estadounidense.

5: Aranceles, sanciones y guerras comerciales potenciales

Cuando hablamos del comercio mundial, no sobra decir que absolutamente todo está relacionado entre sí. Si impones aranceles más altos al acero chino, entonces China impondrá una mayor carga para los granos de soja de Estados Unidos. Si prohíbes las exportaciones de tecnología desarrollada a China, podrían responder con prohibiciones a las exportaciones de los rarísimos polvos magnéticos empleados en la industria estadounidense.

La era de la “supremacía del dólar” se está acabando –y rápido.

Ya no vivimos en un mundo unipolar post-Guerra Fría en el que Estados Unidos estaba a la cabeza de todo. En efecto, y en gran medida, Estados debe su actual dominio en el panorama económico y político global a su correlación única (y casi accidental) de poderes después de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Es una larga historia.

La versión corta es que la guerra más destructiva en la historia de la humanidad creó uno de los motores económicos más grandes que el mundo jamás vio. Después de la guerra, Estados Unidos era como el fénix que nació una vez más de las cenizas. Claro que esto fue un proceso histórico colosal y complejísimo, pero lo que hay que tener en consideración aquí es que el mundo post-guerra está llegando a su fin después de 73 años de duración.

Las otras naciones e incuso regiones enteras en el resto del mundo están saliendo de sus propias cenizas; hay nuevos fénix emergiendo. Considera lo que el analista Christopher Preble escribió recientemente para The New York Times: “la cuota estadounidense del patrimonio mundial está disminuyendo. Según algunas estimaciones, Estados Unidos representó más o menos un 50% de la producción global al final de la Segunda Guerra Mundial… Hoy en día, esa cifra ha caído a un 15,1%”.

Ahora, el Presidente Trump está empleado aranceles, sanciones y cambios de políticas en un intento por reorganizar la dinámica de comercio mundial. Sin embargo, el comercio global ha estado evolucionando por las últimas cuatro generaciones. Puede que Trump logre su cometido de reorganizar los elementos de la economía estadounidense – su “Make America Great Again”.

Si Estados Unidos pretende entrar en una guerra comercial, entonces más te vale a ti, querido lector –estés en México, España, Argentina o donde sea- tener algo de oro como parte de tus ahorros.

6: La guerra

Vivimos épocas de geopolítica riesgosa, justo al borde de una guerra real. Las guerras cuestan mucho dinero, como nos enseñó hace más de 2.500 años el querido Sun Tzu. El célebre pensador escribió: “si una campaña se prolonga, los recursos del Estado no serán iguales al costo de esto”.

Considera ahora al mundo, lleno de gritos de guerra, desde el báltico hasta el Mar Negro, pasando por el Golfo Pérsico y el Mar del Sur de China, Corea y más.

Más específicamente, ten en cuenta cómo la OTAN se ha expandido contra Rusia, solo para disparar a furia de Moscú.

O piensa en Ucrania, nación donde los combates recientes han resultado en la muerte de decenas de miles de soldados y civiles. No hace falta más que apenas mencionar a Medio Oriente, desde Libia, pasando por Siria, hasta Afganistán.

Puede que hayas leído artículos sobre la “nueva Guerra Fría” entre Rusia y el Oeste. Bueno, ésta ya no es una afirmación abstracta. No sobraría decir que las fuerzas estadounidenses ya están “luchando” contra los rusos, por decirlo de alguna forma, a través de guerras cibernéticas del más alto orden y, claro, en los cielos sirios.

Mientras tanto, al otro lado del planeta, China ya ha comenzado a tomar control del Mar del Sur de ese país.

Vivimos en un mundo que está a pasos de una guerra real, no solo de “guerras de divisas”. Y los precios del oro tienden a dispararse cuando llegan rumores de una guerra violenta, ni hablar de cuando la guerra de verdad llega.

Sin importar qué ocurra aquí, ya sea que Estados Unidos se mantenga cerca de una guerra, luchando una, ganando una o (especialmente) perdiéndola, esto no es bueno para el dólar. Esto empuja al alza a los precios del oro.

7: La cima del oro

En un mundo en el que la demanda por oro tiene probabilidades de crecer por una amplia gama de razones, la realidad es que la oferta de metal en realidad disminuirá. Simplemente no estamos encontrando la misma cantidad de yacimientos nuevos de donde minar el metal. Además, cada vez menos compañías están gastando el tipo de fondos que se necesitan para hacer un impacto importante en la oferta.

Ya he hablado sobre la falta de inversiones y sobre cómo las compañías grandes están gastando como locos, solo para mantener su producción actual. Incluso las mineras más importantes están planeando reducir su producción a fin de enfocarse en la rentabilidad.

Hemos llegado a “ese punto”: el máximo de la producción de oro para el futuro cercano.

Cuando veo las condiciones actuales del oro, veo los resultados de exploración y desarrollo del pasado y, consecuentemente, hay muy pocas minas nuevas comenzando operaciones.

Sería certero decir que la producción global del metal dorado haya tocado un techo en este preciso momento; es probable que comience a disminuir en años que vienen. El resultado de esto serán precios más altos en el oro –y para las compañías que lo minan.

Ahí lo tienes: siete razones por las que los precios del oro están posicionados para ir al alza, beneficiando a los que tengan tenencias del metal y las mineras bien administradas que lo sacan de a tierra.

El oro está siguiendo un patrón de quiebre, esperando el momento preciso. El precio se ha estado conteniendo forzosamente como agua de represa por algún tiempo, a través de toda clase de manipulaciones. Sin embargo, ese “dique dorado” está a punto de quebrarse.

Toda la deuda, todas las malas políticas, los peligros de guerras, la falta de inversión y mayor producción… todas estas son condiciones ideales para que el poder adquisitivo entre con velocidad en el espacio de los metales preciosos.

¡Compra oro!

Saludos,

Jim Rickards,

Para El Inversor Diario