Poppy: “Yo estaba loco… quería correr”

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El automovilista baigorriense habló con El Urbano. Sus sueños de pibe hechos realidad. Desde la Limitada Santafesina hasta la Fórmula Uno. Sus amigos de siempre, sus metas, su dolor más hondo, su familia, sus negocios. Una nota emotiva e inolvidable

Poppy El Urbano – Cuándo empieza esta pasión por el automovilismo

Poppy Larrauri – La primera experiencia, donde ya quería competir, fue a los 4 años cuando encargué a mis viejos para el día de los reyes un triciclo que fuera de carrera (risas)… a veces voy a cenas homenaje y me piden que en media hora resuma mi historia y es imposible… mirá yo desde siempre quería correr, y ‘en ese querer correr’ hice boludeces también.

A los 9 años empecé a manejar con un amigo de Baigorria. Enrique Marquatd que me enseñó a manejar. Tenía 14 años ya manejaba un camión con carne, hombreaba las medias reses. A un carnicero una vez le cambié un Ford T viejo por chinchulines (risas)… yo estaba loco… yo quería correr…

Después le compré a Lito Racca otro Ford T más preparado, pero que nunca había corrido. Y le até con alambre un contenedor de combustible, le puse tres litros de combustible para dar una vuelta. Un día casi me mato, porque no tenía suspensión y agarré una calle poceada al taco, iba con Daniel Cattaneo, nos estrellamos contra una cuneta, volamos los dos… una locura…

Eran muchas las ganas de correr, por eso la historia se dividen en un montón de historias de personajes que vivían por esos años en Baigorria. Y son personas que pareciera que no tienen nada que ver con mi carrera deportiva, pero no es así. Porque eran los compañeros que te escuchaban o te miraban o te incitaban para seguir…

Con ‘Pitino’ Michelini, que es hermano de Marcelo Michelini, hacíamos locuras juntos. Yo con un ‘Bughi’ y él con un Renault, nos íbamos al puente de Rosario a Santa Fe a volarlo por el costado. O sea nos subíamos por el costado y nos tirábamos a la calle. O sea una cosa para que nos metan presos…

El Urbano – Me contaste que ese Bughi lo compraste muy joven

Poppy Larrauri – Si lo compré a los 17 años y lo armé.

El tema era que no tenía medios, no tenía plata, yo era un laburante… pero tuve la suerte de anotarme en una peña en San Lorenzo, la peña Jorge Arroyo, que estaba haciendo un auto para correr. Me anoté y quedé como corredor. Yo pagaba mi cuota como socio, y cuando el auto estuvo listo, lo fuimos a probar a Totoras y de los tres pilotos que nos probamos fui el mejor y ahí quedé…

Y a la tercera carrera me pegué la ‘piña’ más grande de mi vida, en Las Barillas, Córdoba. Competíamos en la Limitada Santafesina e interprovincial y el auto ‘rateaba’, ‘prrrr, prrrr’ (sic), rateaba, no andaba. Fuimos a correr las dos primeras carreras y no andaba, hasta que a la tercera carrera anduvo, y ahí hice el tercer tiempo. O sea debutando estaba en primera fila con José Luís Bengoechea, pero claro la inexperiencia de mi parte y de parte del preparador era tanta que el carburador tenía mucho nivel de combustible, que si no le ponés una maguerita en el respiradero, la nafta que rebalsa ahoga al motor. Entonces en la largada se ahogó el motor y quedé último. Y yo loco, te imaginás último en mi primera carrera, y quería pasar a todo el mundo y en la tierra no se veía nada, y Renato Quinteros se había ido y entra en pista y lo agarré al medio… y mi auto voló por el aire y se me voló el casco, y caí con el auto dado vuelta y me quedó una cicatriz en la cabeza que aun tengo… estuve dos horas en estado de coma con el brazo roto… y en 30 días los muchachos de San Lorenzo armaron otro auto y yo estaba corriendo de nuevo. Ellos estaban ‘chochos’, debutábamos y ya estábamos en primera fila largando…
Y volvimos a las carreras. Yo tenía un ‘afrecho’ para correr que chocaba a todo el mundo, terminaba enroscado con otros autos, los pasaba por el lado de las gomas… me decían mis compañeros “por favor calmate un poco” (risas). Una vez arranqué en quinta fila y terminé chocando con el primero que era Bengoechea (risas). Lo que quise pasar por afuera y estaba recién regado entonces me fui a la ‘mierda’ (risas).

Y fue una experiencia muy linda porque no sólo estaban los aspectos deportivos, porque en la Peña aprendí a correr, también estaban los valores humanos en el grupo. Uno era soldador, otro iba toda la noche a trabajar en el auto… era un grupo hermoso… pero llegó un momento que tuve definir si yo quería vivir del automovilismo. No podía seguir dejando posibles victorias si seguía en la peña como piloto. Era difícil ganarle a un auto preparado por Oreste Berta. Él te daba los motores y tenían 140 caballos y yo apenas 105.

Y había que tomar la decisión, porque me había ofertado Aldo Maurelli de Totoras un auto con motor Berta. Y eso fue el primer golpe en la vida (se emociona). Porque dejé amigos… yo tenía 21 años. Recuerdo que les dije “yo tengo que priorizar mi carrera, si ustedes le ponen al auto un motor Berta me quedo”. Pero tampoco se los podía exigir, porque el grupo se había formado en San Lorenzo y me tomaron como hijo, y yo no podía cambiarle las reglas… pero cuando gané un campeonato tuvimos una cena para festejarlo y lo entendieron. Yo tenía un objetivo en la vida, y ellos me ayudaron a poder crecer…

De ahí me fui con Maurelli. Gané un campeonato y gané otro… yo en el año 73’ fui hablarlo a Maurelli a Totoras y le dije “yo soy corredor y quiero manejar un auto suyo”… yo tenía 17 años… él me decía “pero usted no ha corrido aún”… y yo le decía “manejo bien, voy hacer corredor”… mirá la vida, tres años después estaba manejando un auto de él y ganando campeonatos (risas)…

El Urbano – En qué año fue esto…

Poppy Larrauri – Mirá, 74’ y 75’ con la Peña, 76’, 77’ con Maurelli, y ahí salí campeón dos veces de las Limitadas Santafesinas e interprovincial. En el 78 me había hecho el pasaporte, porque me quería ir a correr a Europa (risas), era un tarado… pero yo estaba convencido que lo iba hacer. A los 12 años quería correr en Nürburgring… y debuté en Nürburgring y gané mi primera carrera en Europa en Nürburgring.

El Urbano – Y cómo llegás a la Fórmula 2

A Maurelli en el 77’ le empezó ir mal. No podían seguir bancando el auto. Y yo quería crecer. Y gracias a un fuerte apoyo de una persona. De Ernesto Salas, que era el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que me compró el chasis del Fórmula 2. Y uno no puede entender cuáles son los destinos del ‘Barba’, y porque le dijo al ‘Cabezón’ Salas, “comprale el chasis al Poppy”… sino no tiene sentido… tal vez había cosas más importantes para atender, que quizás Salas lo atendió en su momento, pero él estuvo y compró el chasis, para que yo me pudiera mostrar y seguir aprendiendo. Y te digo prácticamente me lo compró él… con cenas, con rifas… y además Antonio Herrera me regaló dos motores, Jerry Bravi la caja de velocidad… pasé por Totoras y Mateo Barco, que falleció hace poco, me llenó de combustible el auto y la chata, litros de aceite, una morsa… la gente me ayudó muchísimo, porque no tenía nada… yo hacía reuniones para juntar plata y si no había, no corría…

Y después llegó una etapa en el 78’, 79’; éste auto que era una francesita, le decíamos ‘francesita’ porque no había plata que le alcance, no te alcanzaba nunca la guita… la ‘francesita’ me chupaba el ojo, y yo ganaba plata con la Limitada Santafesina… o sea yo ganaba plata en una y la gastaba en la Formula 2. En las Limitadas Jerry Bravi me pagaba $ 500 por carrera, porque ganaba casi siempre y un chasis por año, y la gastaba en la Fórmula 2.

Bueno por esos años me entero que corredores de Europa vienen a correr al país. Entonces hago una reunión con 13 muchachos para juntar 15 mil dólares para poder competir. Y ahí, José Lippi, un gran amigo, me dijo “yo pongo 5 mil”… era muchísimo, era, a plata de hoy, la mitad de un departamento…

Néstor Biglieri fue el argentino que trajo a los europeos y gracias a él me pude mostrarme al mundo.

El Urbano – Qué tipo de competencia vinieron a correr…

Poppy Larrauri – Fue una exhibición. Iban a correr cuatro carreras y se corrieron dos nada más. Las dos las gané yo y se quedaron con la boca abierta… le gané a Michelle Alboreto que había largado primero, que venía con el equipo de Pavanello, Euro Racing.

El Urbano – Con qué corriste…

Poppy Larrauri – A mi me trajeron un auto que era chasis Martini, de un tal Guido Forti… un italiano muy simpático que no sabía nada de autos, que también supo tener un equipo en la Fórmula Uno. El tema es que estos autos que en Europa no habían ganada, en nuestros circuitos y con esas gomas andaban muy bien… y yo lo pasé a Alboreto por adentro, por la tierra, en una maniobra espectacular que hice… y se maravillaron los europeos…

Entonces hice un contrato con Guido Forti, que era un chantún, y alquiló un galpón en medio del campo, en Italia. Yo me fui con mecánicos argentinos que extrañaban la familia, fue una experiencia durísima…

El Urbano – Cómo fue… ganaste las carreras, te mostraste, hiciste el contrato con Guido Forti y te fuiste a Europa…

Poppy Larrauri – Sí. Así fue… pero tenía que juntar, ahora, 130 mil dólares para irme…

El Urbano – Y cómo hiciste…

Poppy Larrauri – Y la junté… hice una cena y juntamos 10 mil dólares… eso para vivir yo… porque no tenía guita para llevar… y el problema era cómo iba a ‘morfar’ yo en Italia…

Y vivía en una piecita chiquita donde pagaban 500 dólares para comer, vivir, dormir, hasta me lavaban la ropa, porque era servicio incluido… y allí viví dos años… un año trabajando para Forti y después para Cesare Gariboldi que tenía un equipo de Fórmula 3. Gariboldi era un hombre serio, entendía de automovilismo, la plata que ganaba la ponía en el auto… era un hombre honesto.

O sea, el primer año chocaba las carreras, no avanzaba… era como la historia de mi vida (risas)… y aprendí que sin un buen auto no se gana… entonces hice un contrato con Cesare Gariboldi por 230 mil dólares… cada vez me enterraba más y no junté la plata, corrí ocho carreras, a la tercera carrera había ganado y estaba primero en el campeonato, gané en Nürburgring, donde había debutado allí…

El Urbano – Eso fue cuándo fue…

Poppy Larrauri – Debuté en Nürburgring el 26 de marzo de 1980 y en el 81 ganó mi primera carrera en Europa en ese circuito… la cosa fue que a la octava carrera me quedo sin plata y me vuelvo a la Argentina… pero antes de volver dejé una charla con Elio Pavanello que si me necesitaba me iba a llamar… y así fue, me llamó por teléfono y me dijo “vení a correr para mi”… y fui, y en 1982 gané el campeonato de Fórmula 3… y comúnmente el que ganaba el campeonato de Fórmula 3, era puesto corredor en Fórmula Uno. Pero en 1983, después de la guerra de Malvinas, era imposible que un argentino corriese en esa categoría mundial. Y a pesar que la Fórmula Uno es inglesa, yo había logrado que me aceptaran si reunía 300 mil dólares, una cosa imposible por esa época… hablé con un montón de personas, hasta con la (Amalia Lacroze de) Fortabat, pero no había esa guita, salíamos de una guerra, tampoco yo iba a salir a pedir plata para correr en Fórmula Uno…

El Urbano – Y ahí no entrás en Fórmula Uno

Poppy Larrauri – No entro en la Fórmula Uno y voy a correr para Minardi como piloto téster… me usaban para que Alessandro Nannini tuviese el auto a punto… cuando yo me di cuenta no quise correr más… además querían que firmara un contrato por mil dólares por mes para que les testee el auto… y yo no quería eso, antes me vuelvo a mi casa… y me quedé a pie…

Y empecé a recorrer talleres y fui a Momo, la empresa de los volantes, y un amigo de esa empresa me dice “mirá me enteré que se está formando un equipo para correr en ‘Sport prototipo’”. El tema es que un tal Vergini recibió un material usado de Lancia y está preparando dos autos… Y allí vuelvo con mi carrera profesional.

Y sigo corriendo y en el 84’ lo conozco a Massimo Sigala, y me contrata para su escudería. Con lo que me pagaba resolvía vivir todo el año… así que seguí compitiendo. Ahí corría con los Renault y los Porche. Y tomé fuerza. Y en el 85’ Massimo compra dos autos nuevos y ya podía hacer lo que yo quisiera, porque en el año anterior él era la estrella del equipo y yo no lo podía pasar, pero ahora sí. Y en el 85’ gané la ‘Copa Renault Alpine V6’, que se corría antes de la Fórmula Uno… y ahí conozco a Brun, porque Sigala le alquilaba los autos a Euro Brun. Y me contrata Brun directamente… ahí es cuando yo empiezo a ganar guita, y en 1986 ganamos el campeonato mundial de Sport Prototipo. Y me convierto en el piloto más importante del equipo, porque había sido el piloto que más puntos le había sumado para el campeonato. Gano en Jerez de la Frontera, segundo en Daytona, segundo en Le Mans… fueron punto para que fuéramos campeones del mundo…

Y en el 87’ le digo a Walter Brun, “ya ganamos el campeonato mundial, ahora hay que ir por la Fórmula Uno”. Y me dice, “no, es muy cara”. Y le pregunto, “cuánto vale un Porche”, y me contesta, “un millón de dólares”. Entonces le digo “un Fórmula Uno con 300 lucas lo tenemos, yo lo conozco a Pavanello, que fue responsable de Alfa Romeo, y podemos conseguir los autos”… y ahí lo entusiasmé a Brun y yo pude satisfacer mi sueño de correr en Fórmula Uno…

En ese momento uno se da cuenta de todo el trabajo que se hizo… en el 83’ fue un año durísimo, uno se iba a dormir a la noche y no sabía que iba hacer… sí, había ganado un campeonato de la Fórmula Tres, pero a nadie le importaba… no tenía un amigo para tomar un café y charlar… es duro estar solo en Europa… acá levantás un teléfono y te ponés a hablar con un amigo… que se yo, vas de ‘Hortal’ una noche y te cruzás con Luis Cipiti, y te ponés a charlar de cosas de la vida… allá lo máximo era ir a una iglesia, que se yo… una vez por semana hablaba por teléfono con mi familia, no es como ahora que por internet todo es todo más cercano…

Igualmente yo trataba de estar de alguna forma por acá… yo en el 80’ les mandé a 900 personas tarjetas deseándoles ‘Felices Pascuas’… eran las personas que tenía anotado que me habían dado una mano para viajar…

El Urbano – Cuánto tiempo corriste en la Fórmula Uno

Poppy Larrauri – Dos años, pero públicamente uno. Porque el segunda año nunca llegué a clasificar… además yo ya tenía 34 años, y no digo que no estaba a la altura de la situación, lo que digo es que el entorno van a admirarme, pero los jefes de equipo no van a invertir en un tipo de 34 años que tiene poco futuro…

El Urbano – Y cuál fue el circuito donde te sentiste pleno

Poppy Larrauri – En Montecarlo… y te puedo escribir un libro de ese circuito… corrí en el 80’ y 81’ en Fórmula Tres, en el 82’ salí segundo… corrí con los Renault 21, con los Renault Alpine V5… conocía la pista como la palma de mi mano…

El Urbano – Y después de la Fórmula Uno, cómo sigue tu carrera…

Poppy Larrauri – En el 89’ dejo la Fórmula Uno, en el 90’ sigo con Brun, ese año volvemos a salir campeones mundiales de Sport Prototipos, en 91’ sigo con Brun. En el 92’ cambio de equipo y en el 93’ vuelvo a Italia, ya me estoy achicando y hago un contrato con Jolly Club que era una escudería y me usaban para las competencias zonales. Fui el piloto que eligió Ferrari y Jolly Club para ganarle a los Porche. El tema era que los Porche le pintaban la cara a las Ferraris… ahí salgo campeón… de 11 carreras gané 9 con una Ferrari 348…

Y en el 95’ cuenta ya fui parte de un negocio y que me di cuenta que ya no valía la pena seguir corriendo, digo o “lo hacés por plata o la ambición de querer correr”… y me di cuenta que yo era un empleado y que la plata me la ganaba de otra manera. Entonces en el 96’ me vuelvo a mi país… con todo lo que conlleva… yo tenía una vida en Italia, tenía una mujer, Valeria, que después vino a mi país y me siguió… allá ella tenía una hija y un garaje con 200 autos que tenía que administrarlo, pero igual se vino… con ella estuve desde 1990 hasta el 2001.

Después en el 2001 conozco a Cristina y tenemos un hijo… y después el destino me lo sacó… tenía 21 meses y quince días Francisco, y en un campo de Entre Ríos (se emociona)… en un instante, lo encuentro muerto en la pileta… la verdad es que conservo una sola foto de mi hijo, las demás las tiré, me hacían ‘mierda’… ahora estoy mejor, con ese dolor adentro, pero más contento con la familia que tengo hoy…

El Urbano – Tenés nueva compañera…

Poppy Larrauri – Si, tengo nueva compañera con dos hijos… Ami de 6 años y Gaspar de 4… son dos personajes…

El Urbano – Llegaste al concejo de Rosario…

Poppy Larrauri – Eso fue en el periodo 2001 – 2005. Ahí hicimos un trabajo muy lindo. Dábamos la copa de leche los sábados junto a una institución que se llama ELINA, ellos se ocupaban de atenderlo a los chicos, lo hacían andar a caballo o hacer actividades recreativas, y nosotros comprábamos las hamburguesas y las gaseosas… el transporte Las Delicias llevaban a los chicos… la verdad que pasaban una tarde hermosa…

Yo decía “le debo tanto a la gente, que tengo devolver algo en contenido social”… y lo hice cuando fui concejal… doné todo mi sueldo… y en un informe digo donde lo hice y a quienes…

Mirá muchos me verán pasar con autos de lujos… supe tener 16 autos, después me hinché las bolas y ahora tengo 7 nada más… son autos especiales, que me doy el lujo de tenerlos… hay gente que con la plata la ‘timbea’, otros viaja, yo me compro autos de alta gama… guarda también viajo con mi familia, pero si puedo me compro autos…

El Urbano – Y hoy ya no tenés ya intereses en Frigoríficos Larrauri…

Poppy Larrauri – Mirá, en el 95’ cuando regreso al país Frigorífico Larrauri no existía… construí el frigorífico, lo puse en marcha, en sociedad con mi hermano (Norberto), y se acoplaron mis dos sobrinos. Y como todo en la vida, se producen cambios, y distintas circunstancia hicieron que yo dijera “hasta acá llegué”, y me fui. De esto hace dos años… hoy estoy totalmente desvinculado con el frigorífico…
Y comencé una vida nueva… la actividad la hago yo… lo que tengo que hacer lo hago yo… y me destino es otro…

El Urbano – He visto que estás relacionado con actividades inmobiliarias…

Poppy Larrauri – Si. Hice un barrio con 30 dúplex en Baigorria en calle Juan B. Justo que está muy lindo… la idea es hacer cosas y decir “esto lo hice yo”…
Tiene que ver con el ego de las personas… si yo no hubiese tenido el ego tan fuerte, seguro no llegaba adonde llegué…

El Urbano – Sabés que por más que vivís Rosario y fuiste concejal de allá, no podemos desprenderte de Baigorria…

Poppy Larrauri – Es que yo soy de Baigorria… yo soy de la ciudad de las calles de tierra… yo fui a la escuela 127… tenía 4 años cuando lo fui a buscar a mi hermano a la escuela… me escapé de mi casa y lo fui a buscar a la escuela (risas)…

Baigorria y su gente ha colaborado mucho conmigo… inclusive el ‘Cholo’ Montironi me hizo una canción… lo que sucede es que la distancia hace que las cosas se enfríen, y que la gente desde afuera te vea como frívolo. Que se yo, la gente me ve pasar con un auto y no me saluda, no sé que creen de mi, pero el que me para en la calle me encuentra un tipo totalmente natural…

El Urbano – Y cómo ves a la ciudad hoy…

Poppy Larrauri – Mirá yo soy hijo de Baigorria. La vi crecer… la admiro y la veo… veo que el trabajo que hizo (Alejandro) Ramos es muy bueno… el tipo ha tenido un gran apoyo del Gobierno Nacional, pero hay que tener ‘los huevos’ para ir a Buenos Aires a pedir por la ciudad… hay que moverse… digo pedir la guita para las obras y después ponerla ahí, no robarse la plata…

Yo no soy ajeno a lo que pasó en Baigorria, en la evolución que tuvo el pueblo… mirá un ejemplo, la calle que va a la John Deere (Orsetti), te acordás como estaba… mirá ahora es un lujo, tiene hasta semáforo… vos cruzás la vía y vas a Capitán Bermúdez y entrás en un infierno… Baigorria es un parque.

El Urbano – Por qué ‘Poppy’…

Poppy Larrauri – ‘Poppy’ se lo robamos a mi papá. A mí siempre me decían ‘Cabezón’, ‘Vasco’ o ‘Gallego’. Pero cuando empecé a correr un gran amigo me dice que busque un apodo nuevo, para que quede instituido para todo. Entonces me decidí por el que usaba mi papá, Popi. Y de paso le agregué una doble ‘P’ y la ‘Y’, como para darle más importancia o enigma (risas)… después descubrí que ‘poppy’ significa amapola en inglés (risas)… ahí no lo podés decir…

Cuando llego a Italia descubro que ‘Poppy’ es el nombre que se le da a un fantasma… como el ‘Cuco’ acá. Así que me hice hacer unas calcos y unas gorritas con un dibujo de un fantasma y mi nombre para poder juntar fondos y seguir corriendo.

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