Facundo, la renovación cool del clan Moyano

0
11

Mezcla de político y celebridad, el diputado nacional sabe explotar su arquetípica condición de morocho argentino en sintonía con los mandatos de la nueva masculinidad.

El escenario político argentino rara vez se renueva con algún personaje interesante. Cantidad de pedidos de cambio, pero siempre son los mismos rostros los que decoran con palabras y presencias en loop cuanto programa televisivo los reciba. En este contexto repetitivo y aburrido, la aparición en escena de Facundo Moyano marcó un hito. Hijo del líder camionero, aportó toda una nueva dimensión al moyanismo al presentarse como la versión cool de un clan que genera más resistencia que simpatía en los medios.

Comenzó su carrera política como dirigente sindical y político a los 19 años. En 2010 creó la corriente Juventud Sindical y en 2011 juró como Diputado Nacional por el Frente para la Victoria, partido del que se alejó cuando la CGT comandada por su padre se distanció del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. De allí partió a las huestes de Sergio Massa, espacio donde también juró como Diputado Nacional, y actualmente cumple un nuevo período en las filas del Frente Renovador con mandato hasta 2019.

Pero, en verdad, este arquetipo del morocho argentino, de 33 años, también atrajo la atención de la opinión pública por su cercanía con el mundo del espectáculo, especialmente desde que se supo que cuenta con los favores de Susana Giménez y con el apoyo de Mirtha Legrand, de cuyas ‘mesazas’ es un abonado. También suele ser nota de color en los programas de chimentos por los romances que se le atribuyen. En esos casos, Moyano actúa como un político de raza: parece encantado con que sus novedades amorosas susciten interés, pero evita las definiciones y, así, logra mantenerse en la primera línea de fuego de las noticias incluso sin emitir declaración sobre su situación sentimental de manera clara.

La estela que iluminó su 2017 fue su romance con la súper modelo Nicole Neumann. Acostumbrada desde su infancia a que la prensa del corazón siga de cerca su carrera y también su vida privada, desde el principio pareció la más interesada de los dos en blanquear una situación, mientras que Moyano seguía cómodo en su dinámica reticente.

Ese modo esquivo para blanquear sentimientos suele ser, en un primer momento, un gesto atractivo para algunas mujeres. Por eso son varias las damas que han pedido micrófono solicitando ser reconocidas como ex o concomitantes. Mientras tanto, Moyanito sonríe.

¿Qué tiene, además de esa sonrisa de winner? Su estilo no difiere de su manera de actuar: se viste con pretensión de elegancia. Es moderno y milita en las filas del club del slim fit y los tonos azules. Ambo azul, camisa blanca y acordonados marrones ofician como su uniforme de político. Remeras básicas, de un talle menos para que ajusten sus abdominales y brazos disciplinados en el gimnasio, más jeans, zapatillas y camperas al cuerpo completan la fórmula informal que usa sin más aspiración que para transmitir actitud.

Con su misterio, Facundo Moyano personifica una nueva idea del político y se aleja de aquel que expone su vida y equilibra lo público y lo privado con tal de ser aceptado y mostrarse creíble. El nuevo Moyano, por ahora, no desmiente ni confirma. Sonríe.