Empieza el juicio oral del Rey de la Cocaína

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La cocina más grande del país

Foto: Juan José García

El juicio oral que tendrá en el banquillo de los acusados al rey de la cocaína, David Delfín Zacarías, su esposa, sus dos hijos, ocho integrantes del clan de San Lorenzo y dos policías comenzará el próximo miércoles 16 en los Tribunales Federales. La caída de Delfín fue en 2013 en el marco del Operativo Flipper. El procedimiento más grande fue en un chalet de Funes, el cual fue noticia nacional luego que el ex ministro de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, anunciara que habían desbaratado la cocina de cocaína más grande del país. Las fuerzas federales incautaron 300 kilos de cocaína valuados en 60 millones de pesos.

En marzo de 2013, se produjo un tiroteo frente a un búnker de Boedo y Ghiraldo, en barrio La Cerámica. Uno de los tiros impactó en la espalda de una nena de 13 años. En ese momento, la justicia federal tenía en la mira a Olga Beatriz “Tata” o la Rubia Medina, a quien señalaban como la encargada de esa boca de expendio de estupefacientes. Los investigadores federales comenzaron a seguir la cadena de responsabilidades y encontraron que hacía poco tiempo que la Tata había pasado la titularidad de un Chevrolet modelo Spark a Delfín Zacarías. Zacarías. El empresario sanlorencino ya contaba con antecedentes por infracción a la ley de drogas 23.737. Fue en ese marco que el magistrado a cargo del Juzgado Federal 3, Carlos Vera Barros, habilitó la intervención de los teléfonos celulares de los sospechosos a pedido del entonces titular de la Fiscalía Federal N° 2, Juan Patricio Murray.

Pasaron seis meses y el 3 septiembre de 2013, los pesquisas dieron con la información que necesitaban. Delfín llamó a Hugo Silva –encargado de proveer de precursores químicos junto a sus sobrinos Alfredo y Javier– y le pidió 2000 litros de gasoil (luego se descubrió que ese era el nombre que le habían puesto a la acetona). El proveedor se presentó en la empresa Alconar, en la localidad de Grand Bourg provincia de Buenos Aires, y retiró 50 bidones de 20 litros del precursor. Al otro día, Delfín viajó a Don Torcuato para buscar la acetona. Pagó 340 mil pesos, subió el cargamento en una Volkswagen Amarok y manejó en dirección a Rosario. En un estacionamiento de la autopista se encontró con su hijo Joel, que llegó en una Ford Ranger, y con su esposa Sandra Marín, quien manejaba una Toyota Rav. Zacarías se subió a esa Toyota y le dejó la Amarok a Sandra. La esposa se fue directo a Funes y se puso a “cocinar la pasta base” en la planta baja del chalet de Las Achiras 2528.

Pasaron unas horas y los Silva recibieron una nueva llamada de Delfín: “El motor no agarra, no puedo terminar la ropa”. Para los investigadores, así le reprochó Zacarías a su proveedor la calidad del producto entregado.
En menos de 24 horas, Zacarías fue detenido en Las Achiras al 2500. Tras el megaoperativo de las fuerzas federales, se incautaron la acetona –precursor indispensable para transformar la pasta base– junto a 300 kilos en clorhidrato de cocaína cuyo valor en el mercado era de 40 millones, los cuales fraccionados ascendían a 60.000.000.

Acusados y roles

En enero de 2014, el tribunal de la Cámara Federal de Apelaciones, integrado por Liliana Arribillaga, Fernando Barbará y Carlos Carrillo, confirmó los procesamientos dictados por el juez Vera Barros. Así las cosas, el próximo miércoles comenzará el juicio a David Delfín Zacarías, sindicado jefe de la organización; su mujer Sandra Marín, su hijo Joel –para la Justicia, estos dos cocinaban con Delfín–; su hija Flavia, a quien le atribuyen un rol administrativo; y la ex mujer de Joel, Ruth Castro, por tenencia agravada de elementos para la fabricación de droga.

Gloria Zacarías y Fernando Ermacora –hermana y cuñado de Delfín y a cuyo nombre figuran 25 cocheras– estarán en el banquillo por encubrimiento.  Edgardo Radovani está acusado de testaferro, debido a que tenía a su nombre algunos bienes que se presume son de Zacarías.

Los bonaerenses Hugo, Alfredo y Javier Silva, están sindicados de proveer los precursores químicos a cambio de 340 mil pesos desde la localidad de Don Torcuato. Néstor Fernández, figura como dueño de la remisería Frecuencia Urbana de Granadero Baigorria atribuida a Zacarías. Gonzalo Jaime, ex novio de Flavia, llegará a la instancia oral procesado, pero en libertad.

El policía federal José Luis “He-Man” Dabat y el ex jefe de la Brigada Operativa de Drogas de la Policía santafesina, Diego Comini, también serán enjuiciados por su colaboración a la banda.
En las escuchas, el suboficial de la sección Inteligencia de Drogas y Crimen Organizado de la Federal quedó registrado cuando le avisa a la ex nuera de Delfín que “cierren las persianas” de los búnkers porque iban a producirse allanamientos. A media hora del alerta, efectivos policiales aparecieron para hacer allanamientos a los puntos de ventas de Superí al 2900; Los Cocos y La Cumbre; Cosquín al 1900, y Boedo y Ghiraldo, los cuales estaban vacíos. En otra escucha se aprecia cómo Zacarías, tras su caída, llama a su ex yerno para que contacte a He-Man y le avise que desarticule otras cocinas.

A Comini se lo acusa de haber recibido indicaciones por parte de la ex nuera de Zacarías para que diera aviso a quienes estaban al frente de lugares de expendio de sustancias estupefacientes al menudeo, para que “bajaran las persianas”, al igual que lo hizo el uniformado de la federal.

 Otra causa por lavado

En 2015, la Unidad de Información Financiera (UIF) de la Nación se presentó como querellante en la Justicia federal en la causa por lavado de activos que involucra a la banda de David Delfín Zacarías. En esa pesquisa, hay 15 personas investigadas y un patrimonio compuesto por 52 autos, 30 inmuebles y dos sociedades comerciales.

“Desde la UIF entendemos que hay lavado. Entonces lo enviamos a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) que lo envió a la Justicia federal de Rosario. Con Zacarías, la denuncia se radicó en el mismo expediente que ya estaba en curso”, indicaron los funcionarios por aquella época.

Para la Unidad de Información Financiera, el Clan Zacarías era una organización dedicada a la producción y posterior venta de estupefacientes que llevaban adelante operaciones para legitimar sus ganancias. Los miembros de la banda y otras personas que operaban como prestanombres llegaron a un patrimonio compuesto por 52 autos, 30 cocheras, un megagimnasio en construcción, 20 terrenos y dos sociedades comerciales: Frecuencia Urbana SRL, una remisería en Granadero Baigorria a nombre del propio Zacarías y su mujer, Sandra Marín; y Top Cranes SRL, a nombre de Zacarías y su hija Flavia, firma destinada a “la prestación de servicio a empresas para la construcción”.

Los 20 terrenos fueron la última novedad de este expediente cuando en diciembre de 2016 la Justicia federal allanó las oficinas céntricas de Tierra de Sueños. Esa sede de la desarrolladora inmobiliaria, ubicada en el microcentro, ya había sido allanada en 2013 cuando los efectivos federales buscaron pruebas sobre tres parcelas propiedad del ex convicto.