DOS HECHOS CLAVE PARA EL PAÍS EN EE.UU.

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Con una nueva -aunque escasa- posibilidad de que la Corte Suprema de Estados Unidos decida si toma o no el caso de los “fondos buitre”, comenzará hoy una semana de intensa agenda para la Argentina en esta ciudad.
No sólo por la demanda de los tenedores de bonos de deuda en default, sino también porque hoy empieza la asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI), en la que el conflicto por las dudosas estadísticas de inflación y crecimiento que realiza el Gobierno operará como telón de fondo.
Este doble foco -el de los fondos buitre y el encuentro del FMI- implicará un nuevo viaje del ministro de Economía, Hernán Lorenzino, a esta ciudad. Será su segunda visita en una semana, ya que también estuvo fugazmente por aquí el martes pasado, aunque en un paso mucho más sigiloso.
Seguramente no se lo propuso, pero la realidad hará que Lorenzino se convierta en el primer integrante del gabinete nacional que pone un pie en esta ciudad cuando crece la inquietud por la salud de la presidenta Cristina Kirchner y por el impacto que eso pueda tener en el futuro político del país. Será difícil que la cuestión no aparezca en cada encuentro que el ministro mantenga aquí.
Pero hoy la mirada vuelve a centrarse en el nuevo parte de actividades que difundirá la Corte Suprema, en el que avanzará en el reducido listado de casos a los que prestará atención durante el siguiente período.
Si bien existe la posibilidad de que se expida sobre el “crítico pedido” que le hizo el gobierno argentino para que sume a su agenda la demanda de los buitres, la coincidencia es que es “poco probable” que se expida al respecto en esta instancia y que, por tanto, haya que seguir esperando.
La novedad más interesante, en ese caso, apuntaría al viernes. Para entonces, es posible que los magistrados hagan público el listado de los casos por los que tienen intención de “pedir opinión” al gobierno norteamericano. Es en este recurso en el que la Casa Rosada viene prendiéndole velas a la administración de Barack Obama.
Pero en ambos casos, el de hoy y el del viernes, si no hay mención expresa a la Argentina, de todos modos no se trataría de una decisión definitiva. Porque otra de las posibilidades es que el tribunal prefiera no decidir nada sino hasta que llegue a sus manos el resto del expediente por la deuda argentina, que aún se encuentra en un tribunal intermedio: la Corte de Apelaciones de Nueva York.
Se trata de las partidas finales del caso y todos se mueven con máxima prudencia, mientras el gobierno argentino sigue reprochando a la justicia norteamericana. “Lo que intentan es dejarnos en default otra vez porque no soportan que seamos exitosos”, dijo la semana pasada la Presidenta, al reprochar una vez más al juez de primera instancia Thomas Griesa.
Lo otro que espera a partir de mañana al ministro, que estará acompañado por el secretario de Finanzas, Adrián Cosentino, es algún tipo de puesta a punto con los técnicos del Fondo que evalúan el caso de las estadísticas argentinas. Los dos integraron la misión que el 16 y 17 del mes pasado logró distender tensiones con el Fondo y “avanzar en el diálogo”. Según anticipó LA NACION, eso ayudó a que, en los hechos, la Argentina lograra una “prórroga” en el límite para entregar resultados, que inicialmente vencía el pasado 29.
Pero quedan muchas cuestiones en danza vinculadas con la operatividad del nuevo índice que anuncia el Gobierno. Entre ellas, cómo “convivirá” con el existente. En ese punto, y según recogió LA NACION, una de las posibilidades que se puso sobre la mesa es un período de superposición de hasta un año. El Fondo viene insistiendo en la necesidad de que el nuevo indicador “se ajuste a estándares” internacionales. Junto con eso, la eventual convivencia entre los dos indicadores es uno de los puntos de diferencia.
El país ya fue “censurado” por el Fondo por sus estadísticas. El Gobierno espera que el nuevo indicador sirva para remover ese castigo.

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