¿Cuál fue el primer femicidio en la Argentina? ¿Quien la mató?

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Día a día asistimos a un nuevo caso de femicidio en Argentina, transformándonos en el segundo país de Latinoamérica en la lamentable tabla de posiciones realizada a partir de este delito, sólo superados por México.

Pero…, ¿cuál fue el primer caso considerado como femicidio en la Argentina? Debemos trasladarnos a 1962. Norma Mirta Penjerek, de 16 años, cursaba el 5° Año en el Liceo de Señoritas N° 12 de la ciudad de Buenos Aires.

Hija de Enrique Penjerek, empleado municipal y de Clara Breitman, enfermera, la apodaban “Pipí” y su sueño era ser odontóloga. Vivía en el barrio de Floresta.

Era un 29 de mayo en que la CGT hacia un paro general de actividades. A las cinco y media de la tarde, Norma decide ir caminando a tomar sus clases particulares de inglés, desandando a pie las diecisiete cuadras que separaban su domicilio del de la profesora.

Según el relato de Perla Stazauer, la docente, ese día notó a Norma algo distraída y preocupada. A las 19:40 finaliza la clase y vuelve a su casa. Pero nunca llega.

A las 21 su madre, preocupada, llama a amigas y conocidos, pero nadie sabe nada de su hija.

A la media noche, Enrique Penjerek concurre a la Comisaría N° 40 a denunciar la desaparición de Norma. Se llamó a todos los hospitales y clínicas sin resultados positivos. Y se descartó la posibilidad de que hubiera sufrido algún tipo de accidente.

El 8 de junio de 1962, los Penjerek publican una solicitada con una foto de la adolescente, pidiendo a la población datos que ayudaran a encontrarla. Como ocurre siempre en estos casos hubo llamados bienintencionados y otros realizados por oportunistas que quisieron aprovechar la desesperación de la familia para estafarlos. Hubo dos detenidos por tentativa de extorsión.

El domingo 15 de julio, el perro de un guardia del Instituto Filotécnico de la Universidad Nacional de La Plata, ubicado en la ciudad bonaerense de Llavallol, ladra desesperado a su dueño que, al seguirlo hacia un montículo de tierra, ve que del mismo asoman los dedos de una mano. La policía llega al lugar, y logra desenterrar el cadáver, en avanzado estado de descomposición, de un cuerpo femenino, que sólo tenía puesto una bombacha y un pañuelo alrededor del cuello. Cerca del cuerpo se encontraron un corpiño, una enagua celeste y un pulóver marrón. La autopsia determinó que el cuerpo pertenecía a una joven de menos de 20 años, que había sido estrangulada con un alambre. El doctor Marcelo Maneffa, odontólogo de Penjerek, reconoció que la dentadura del cadáver se correspondía con la de la víctima. El 26 de agosto, Norma Mirta Penjerek fue sepultada en el Cementerio Israelita de La Tablada.

Casi un año después, el 15 de julio de 1963, una prostituta de 23 años, María Sisti, detenida durante una redada en la estación de trenes de Constitución, conmocionó a los policías que la detuvieron cuando afirmó “yo sé quién mató a la chica Penjerek”. Llevada ante el comisario Jorge Colotto, acusó sin titubeos al comerciante Pedro Vecchio, dueño de la zapatería de damas “La Preferida”, de Florencio Varela, “que regentea una organización de trata de personas y organiza fiestas sexuales para políticos y gente de mucho dinero”. Estas fiestas se realizaban en la quinta “Los Eucaliptos”, propiedad de Vecchio, en la localidad de Bosques, en la zona sur del conurbano bonaerense. Sisti había participado de algunas de estas orgías y dijo haber visto en una de ellas a Norma Mirta Penjerek. Laura Villano, sindicada como madama de la infame organización, terminó confesando su delito, y tres prostitutas citadas por María Sisti también confirmaron haber visto a la adolescente asesinada en una de las fiestas. Allanada la finca, los peritos aseguraron que en una de las paredes alguien escribió un pedido de auxilio, y la letra coincidía con la caligrafía de Norma. Se concluyó que el 29 de mayo de 1962, Penjerek fue secuestrada por Vecchio y algunos cómplices, que luego de drogarla  la trasladaron a “Los Eucaliptos”. Como la víctima se negó tenazmente a tener relaciones sexuales con los clientes, fue acuchillada y estrangulada por el propio Vecchio, que escondió su cadáver en el sótano de la propiedad, para luego enterrarlo en Llavallol.

Pedro Vecchio permaneció prófugo, hasta que el 23 de septiembre se entregó a la policía y declaró que era inocente y jamás había visto a la joven Penjerek.

Mientras el caso era seguido con avidez por la ciudadanía, el 29 de junio de 1963 nace un nuevo diario, sensacionalista, con gran profusión de noticias policiales, de la farándula y deportivas, orientada a los sectores populares de bajo nivel socio cultural. Crónica es su nombre, “Firme junto al Pueblo” su eslogan y Héctor Ricardo García su director. El vespertino, claramente “amarillista” compite con el ya consolidado “La Razón” y no vacila en apelar a los más bajos recursos. La adolescente asesinada se convirtió en un tema recurrente y en sus páginas se trucaban fotos en las que Pedro Vecchio era mostrado con grandes colmillos y hasta se hablaba de que en “Los Eucaliptos” se desarrollaron episodios de vampirismo. Crónica pasó de 20.000 a 100.000 ejemplares de tirada. “La Razón” se sumó al tratamiento sensacionalista del caso y poco tuvieron que envidiarle a la puja establecida en Nueva York entre William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, que provocaron la declaración de guerra de EE UU a España.

Pero en poco tiempo la hipótesis de la culpabilidad de Pedro Vecchio y su perversa organización se fue desmoronando. El 5 de abril de 1965, la Cámara del Crimen de Capital Federal sobreseyó al zapatero. Y la verdad asomó. José Luis Fernández, un fotógrafo de Florencio Varela, mantenía por cuestiones personales, una larga enemistad con Vecchio. Ya lo había acusado falsamente de traficante de drogas, denuncia que fue desestimada. María Sisti termina confesando que recibió 50.000$ de Fernández para incriminar al comerciante como el asesino de Penjerek. Varios funcionarios policiales fueron juzgados por obtener confesiones mediante la utilización de tortura, con el objetivo de acallar los reclamos de justicia de la sociedad. Había encontrado un chivo expiatorio.

Pedro Vecchio murió en 2007, y nunca quiso hablar sobre este tema, que fue uno de los inventos más espectaculares y perversos de la historia policial y periodística argentina.

El caso Penjerek volvió a fojas cero, y hasta hoy permanece impune.

El 23 de agosto de 1963 otra noticia impacta a la opinión pública. El diario “El Mundo” publica que el crimen de Norma Mirta Penjerek fue una venganza de una organización neonazi hacia su padre, que habría sido el denunciante anónimo que ubicó en Argentina al genocida nazi Adolf Eichman. La Mossad (servicio de inteligencia de Israel), secuestró a Eichman y lo trasladó a Israel, donde fue juzgado sumariamente y ajusticiado por sus miles de crímenes. El autor de la nota fue un joven periodista: Bernardo Neustadt. La especie nunca pudo ser confirmada.