Cómo se gestó el traslado a los penales de Los Monos y sus cómplices policías

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carcel de las flores - interior

 

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carcel de las flores – interior

El jueves a la medianoche Juan Carlos Vienna recibió un llamado que le advertía sobre una posible fuga masiva confirmando las falencias de la Alcaidía de la Jefatura. Guillermo Cantero habría prometido medio millón de pesos.

 

Agenciafe/Rosario 12 |  El llamado en la medianoche del jueves alteró la -ya de por sí- escasa tranquilidad del juez de instruccion Juan Carlos Vienna: provenía del Ministerio de Seguridad y le informaban que tenían verificada una combinación que podría llegar a haber dentro de Alcaidía, para concretar una fuga de carácter masivo, a los que sumaba un enfrentamiento entre bandas rivales. Esto es Cantero versus Bassi. “Había dos boletas: Milton Cesar y Macaco Muñoz”, reveló una fuente de la investigación, apuntando a dos de los sospechados de ser los sicarios de Claudio “Pájaro” Cantero. Obviamente, también había efectivo: la promesa era medio millón de pesos para que Guille Cantero se fugara el mismo viernes en un traslado hacia los tribunales provinciales donde había sido citado por un fiscal, según dijo uno de los pesquisas. En el juzgado no creen en esa cifra, pero teniendo en cuenta que una leyenda urbana cuenta que la última fuga narco de la alcaidía habría tenido ciento treinta mil razones para concretarse, no parece alocado el monto disponible para uno los jefes de Los Monos.

La línea investigativa, acercada a la cartera de seguridad por uno de las brigadas que más empeño han mostrado en su lucha contra bandas narco, era solo una prueba más de lo que ya se conocía: que la alcaidía de la Jefatura es una bomba de tiempo. El último día antes que comenzara la feria judicial de invierno, una requisa encontró más de un centenar de teléfonos celulares entre los detenidos

Lo cierto es que, enterado del posible motín y fuga, el juez hizo saber a las autoridades del área que como responsables de las fuerzas de seguridad, esto es Servicio Penitenciario y Policía provincial, sus interlocutores tenían las facultades para salvaguardar la integridad física de todos, y que si eran necesarios los traslados, debían concretarse de inmediato. Los traslados se hicieron el viernes pero con algunos cambios a los anunciados: Ariel “Guille” Cantero fue alojado finalmente en la cárcel de Coronda, porque el penal de Las Flores no ofrecía la seguridad requerida. A Milton Cesar lo llevaron a la cárcel de Piñero.

Mientras a los policías detenidos se los derivó al penal de la comisaría cuarta de La Paz y Alem, porque son rechazados por sus antiguos camaradas, luego de haber vendido información a bandas narco. Se trata del jefe de Inteligencia de la Zona Sur de la Dirección General de Prevención y Control de Adiciones, Cristian Floiger, y el subcomisario Guillermo Cardini, ex jefe de la Sección Sustracción de Automotores de la Policía de Rosario; también del comisario Gustavo “Gula Gula” Pereyra, miembro de la flamante Brigada Operativa de la Secretaría de Delitos Complejos de Santa Fe; el sargento Juan “Chavo” Maciel y el agente Angel Alvaro Avaca. El sexto preso es Abrahan Lescano perteneciente a la Brigada de Investigaciones.

“A Pereyra lo quieren matar pero no por traidor, sino porque con las desprolijidades que tuvo, ahora les cagó el negocios a todos. A su vez, Pereyra dijo que no lo pongan en el mismo lugar de detención que con Juan Maciel, porque lo iba a matar”, contó uno de los pesquisas.

El Chavo Maciel, fue trasladado entonces a la comisaria de Arroyo Seco. Aclaración aparte debería brindar sobre este policía la secretaria de Delitos Complejos Ana Vigilione, responsable de haber seleccionado para su tropa a Maciel, quien según el informe forense agregado en los últimos tiempos al voluminoso expediente que ya tiene 15 cuerpos, fue adicto a sustancias ilegales entre los 27 y los 35 años de edad. Esto implica que cuando Viglione lo seleccionó, en su legajo debió haber constado su etapa de recuperación. Resulta llamativo para los investigadores que uno de los policías elegidos para perseguir a la banda fuera a su vez un potencial cliente.

El lugar de detención de Pereyra también dejó tela para cortar: si bien el juez Viena ordenó un seguimiento diario sobre la dependencia policial de Pueblo Esther, donde estaba detenido, el chequeo judicial arrojó que el “Enano Gula Gula” (famoso personaje humorístico del que heredó su apodo) salía a pasear. Por eso terminó en el penal de la comisaría cuarta.

“El Guille Cantero tenía una verdadera tropa reclutada dentro de la alcaidía, compuesta no solo por los mismo presos sino también por los que debían cuidarlo”, revelaron fuentes de la investigación.

Prueba de esto es un escándalo menor pero revelador: el allanamiento de una propiedad en Granadero Baigorria que estaba vacía, pero tenía dos caniche toy que fueron derivados al IMUSA. Días después, llegó al Instituto Municipal de Sanidad Animal un policía de la Alcaidía con un papel firmado por Cantero para retirar los perros.

“Es dificil que a un tipo que maneja tanto dinero, lo cuide otro que gana cuatro mil pesos. Por mil pesos, éste le regala su teléfono directamente”, razonó uno de los investigadores.

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