Características de la producción ecológica

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Métodos de producción

El Reglamento (CE) No. 834/2007 del Consejo de la Unión Europea de 28 de junio de 2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos define producción ecológica como un sistema general de gestión agrícola y producción de alimentos que combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de recursos naturales, la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y una producción conforme a las preferencias de determinados consumidores por productos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales.

Además, la normativa asegura que los métodos de producción ecológicos desempeñan un doble papel porque aportan productos ecológicos a un mercado específico que responde a la demanda de los consumidores, pero también aporta bienes públicos que contribuyen a la protección del medio ambiente, el bienestar animal y el desarrollo rural.

Requisitos

La producción ecológica se basa en 4 pilares fundamentales. En primer lugar, se considera el suelo un ser vivo y es fundamental conservarlo y cuidarlo. Para ello, se utilizan técnicas naturales y tradicionales, como fertilizantes orgánicos, abonos de origen animal, rotación de cultivos y barbecho.

En segundo lugar, los transgénicos están totalmente prohibidos. Por tanto, no se pueden manipular plantas genéticamente, ni para cultivar ni tampoco para alimentar a los animales.

En tercer lugar, los pesticidas tampoco están permitidos y los medicamentos veterinarios tan solo pueden utilizarse en casos excepcionales y con la apropiada autorización de los organismos que expiden los certificados ecológicos. Sin embargo, las vacunas sí se pueden utilizar y también los antibióticos, aunque con prudencia y solo en caso de necesidad. En este sentido, el listado de aditivos alimentarios que se toleran es mucho más corta que la de los productos producidos de forma convencional.

Y el cuarto pilar de la producción ecológica es respetar el bienestar animal, es decir, mantener sus ciclos vitales y evitar mutilaciones (castración, descuernado o corte del pico). También se prohíben las técnicas de reproducción asistida, excepto la inseminación artificial. Se tiende a que la monta sea natural y las crías convivan con sus madres disfrutando el periodo de lactancia. Además, se suelen utilizar razas autóctonas, menos productivas, pero más resistentes a enfermedades.

Con todo, antes de poder calificar una explotación como ecológica, debe pasar por un periodo de transición y adaptación a estas normas. Durante ese tiempo, no se pueden comercializar sus productos como biológicos.

¿Siempre es ecológico?

Los productos ecológicos solo se considerarán como tales cuando el 95% de sus ingredientes proceda de la producción ecológica. Solo el 5% restante (como máximo) puede venir de producción convencional y su uso tiene que estar justificado, es decir, tienen que ser ingredientes que no están disponibles en la producción ecológica.

Aun así, si la proporción de ingredientes biológicos está entre el 70% y el 95%, no podrá denominarse producto ecológico, pero sí se puede indicar que se han usado ingredientes ecológicos para elaborarlo.

Por último, es importante destacar que la producción integrada no es agricultura ecológica. Se trata de un sistema de producción convencional que minimiza el uso de agua y los pesticidas. No existe ninguna normativa europea para regularla (lo hacen las comunidades autónomas), pero sí cuenta con una serie de logotipos para identificarse.

Certificación

El MAPAMA explica que el control y la certificación de la producción agraria ecológica en nuestro país es competencia de las comunidades autónomas. El consumidor puede identificar en el mercado los productos ecológicos porque llevarán impreso el código de la autoridad y el organismo de control o un logo específico con el nombre y el código de la entidad de control.

Asimismo, pueden llevar impreso el logo ecológico de la Unión Europea (UE). Es obligatorio en todos los productos envasados producidos en la UE, mientras que es voluntario en los no envasados o a granel y para aquellos productos ecológicos que proceden de otros países.