150 años del nacimiento de Marcelo Torcuato de Alvear

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Se cumplen 150 años del nacimiento de una personalidad relevante, un repúblico ejemplar, un político viril y un hombre cabal. Su nombre: Máximo Marcelo Torcuato de Alvear (4-10-1868/23-3-1942).

Nuestra historia contemporánea no le ha hecho justicia suficiente. Ni siquiera los radicales han sido justos con él, aunque fue uno de los fundadores de la Unión Cívica de la Juventud, estuvo en la revolución del Parque en 1890 y fue radical de la primera hora junto a Alem y a Yrigoyen. Pertenecía al linaje del director supremo y vencedor de Ituzaingó y era hijo del primer intendente de la Capital. Tenía pues por derecho de sangre los blasones para ser un típico exponente de la aristocracia elitista, y eligió enrolarse en la causa de los desposeídos, tomar las armas y sufrir persecución y exilio. Por ello, entre otras cosas, no fue un político a la usanza típica y tradicional. Hasta para elegir como compañera de vida a una artista, la eximia soprano Regina Pacini, Alvear demostró que en política como en la vida, las razones del corazón son muchas veces más importantes que la especulación o las convenciones culturales.
Marcelo Alvear – Hipólito Yrigoyen
En 1912 al entrar el vigor la Ley Sáenz Peña de sufragio universal secreto y obligatorio, Alvear fue electo a la Cámara de Diputados y en 1916 al asumir la presidencia Yrigoyen, éste le ofreció ser ministro de Guerra, aunque aquel prefirió ser embajador en Francia.

En 1922 con el decidido apoyo de Yrigoyen fue elegido por amplia mayoría para la primera magistratura de la Nación.

Fue un gran presidente que condujo a la Argentina por la senda del progreso en los brillantes años ’20. En su obra de gobierno se destaca la ley que estableció el pago de salarios en Pesos Moneda Nacional, la inauguración de la Fábrica Militar de Aviones en Córdoba, la Ley de derechos civiles a la mujer, las leyes jubilatorias para maestros primarios y empleados bancarios, la inauguración del Palacio de Correos y Telégrafos y la Casa del Teatro, la creación de los cuerpos estables del Teatro Colón, la creación del Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo” y de Radio Municipal, la instalación de la base de submarinos en Mar del Plata, la construcción de las destilerías de YPF en La Plata. Recordemos además dos episodios en los que el presidente Alvear fue determinante para el triunfo de dos eminentes artistas populares que contaron con su apoyo: Benito Quinquela Martín y Carlos Gardel.
Asunción presidencial de Alvear: discurso
En 1928 le transfirió nuevamente la banda presidencial a don Hipólito, elegido por abrumadora mayoría de votos.

Luego del golpe militar de 1930 don Marcelo regresó al país para asumir la conducción de la UCR a través de toda la Década Infame, tiempos en los que puso nuevamente de relieve su carácter y su valentía, enfrentando el fraude patriótico y la violencia política. Para la campaña presidencial de 1937 en la que encabezó la fórmula radical acompañado por Enrique Mosca, llevó una plataforma programática de avanzada, de fuerte impronta socialdemocráta.

En aquellos convulsionados tiempos Alvear fue entonces el más importante dirigente político en impulsar la estrategia de los frentes democráticos antifascistas, ante la Guerra Civil Española apoyó a la República ante el ataque franquista. Y al producirse la 2° Guerra Mundial, fue un decidido enemigo de Hitler y Mussolini en defensa de los valores de libertad y democracia.

Como líder partidario su estrategia de unificación del radicalismo disperso y perseguido pudo haber sido exitosa si los conservadores no hubieran recurrido sistemáticamente al fraude. El levantamiento de la abstención fue un error táctico o de apreciación histórica, pero no fue una claudicación. Para juzgar a Alvear con justicia y en adecuada perspectiva histórica, hay que entender que 1931 el país y la sociedad habían cambiado y mucho con relación a los tiempos en que le tocó gobernarla.

Pensemos que pudo haber negociado con Uriburu o Justo que probablemente le hubieran entregado la presidencia si resignaba la compañía de la “chusma” yrigoyenista, pero eligió quedarse con las bases populares y reconstruir la UCR con todos los radicales.

Los primeros en reconocer la sincera identidad radical de Marcelo fueron los conservadores que lo persiguieron y le falsearon los comicios que legítimamente ganó. Es cierto que con Yrigoyen tuvieron diferencias, que en realidad fueron más ásperas entre yrigoyenistas y alvearistas que entre ellos mismos. Alvear no estuvo de acuerdo con el neutralismo de Yrigoyen en la I Guerra Mundial, pero no fue una discordia insalvable, ya que poco después Yrigoyen se jugó decididamente por la candidatura de Alvear relegando a otros importantes aspirantes que sentían tener más mérito que aquél para suceder al caudillo. Dos veces el propio Hipólito Yrigoyen lo señaló como sucesor: en 1922 al prohijar su candidatura presidencial y en 1931 como jefe del radicalismo.
Abrazo Alvear – Yrigoyen
¿Se equivocó Yrigoyen? No. Los datos de la presidencia alvearista así lo demuestran con contundencia: los más altos índices de ocupación y de participación de los trabajadores en el ingreso nacional, la profundización de la reforma patrimonial con el fortalecimiento de YPF designando director a Enrique Mosconi, la ubicación de la Argentina entre los seis países más desarrollados del planeta con un PBI que era el doble del de todo el continente sudamericano.

En Marcelo de Alvear los argentinos contamos con su ejemplo de gobernante probo y eficaz, preocupado por el desarrollo del país y el mejoramiento de las condiciones sociales de sus conciudadanos, por la inserción mundial del país en un mundo pacífico y más justo basado en principios de libertad y autodeterminación. Sus herederos en el radicalismo tenemos la inspiración para construir un partido fuerte y unido al servicio de las mejores causas y tradiciones democráticas argentinas.